Un contrato no necesita un formato especial para existir: en general basta el acuerdo sobre un objeto posible. Pero la ley exige forma escrita para algunos contratos, y un documento claro es la mejor prueba de lo que se pactó. Estas guías explican los elementos del contrato, cómo leer cláusulas frecuentes y qué hacer si la otra parte no cumple.

Los contratos entre particulares son materia civil y cada estado tiene su código. Tomamos como referencia el Código Civil de la Ciudad de México y lo indicamos en cada pieza; cuando el contrato es mercantil (por ejemplo, entre comerciantes), aplica el Código de Comercio, que es federal. Un contrato no garantiza que la otra parte cumpla: reduce ambigüedades y ayuda a probar.